
En la sala de impresión, una lámpara UV puede parecer en perfectas condiciones, pero aún así no funcionar adecuadamente. La emisión espectral varía, la irradiación máxima disminuye… y entonces el proceso de curado falla. Esto provoca que la superficie quede pegajosa, que no se produzca un encadenamiento adecuado de reacciones químicas, y que surjan defectos horas después. La solución no consiste en adivinar; se trata de realizar pruebas periódicas de intensidad con una tira de prueba de energía UV simple.
Lo que realmente importa
La curado por UV depende de la longitud de onda utilizada. Los rayos UVA (315–400 nm) son los responsables del curado de la mayoría de tintas y recubrimientos, ya que coinciden con la absorción de los fotoiniciadores, lo que permite un curado rápido tanto en la superficie como en todo el material. Los rayos UVB (280–315 nm) pueden ayudar en el curado de superficies pigmentadas o de capas gruesas. Por su parte, los rayos UVC (100–280 nm) se utilizan para fines desinfectantes y pueden generar ozono en el aire.
Una lámpara de vapor de mercurio emite un espectro de luz, con picos dominantes en 365 nm y 405 nm. Es necesario mantener limpio el reflector, proteger la capa dicróica y vigilar el desgaste de los electrodos. Estos tres factores determinan la distribución espectral y la densidad total de energía entregada (mJ/cm²).
Por qué la tira de prueba es útil
Una tira de prueba de energía UV permite obtener una lectura directa y repetible de la dosis de energía que realmente se entrega. Es importante establecer un valor de referencia cuando la lámpara está nueva, y luego registrar esos valores semanalmente. Cuando la emisión de luz permanece estable, la velocidad de curado es constante, disminuyen los defectos y todo funciona correctamente. Construimos las lámparas de modo que la disminución de su eficiencia sea mínima, para que la densidad de energía se mantenga constante durante todo el tiempo de uso. Eso significa menos cambios de lámpara, menores costos de repuestos y menos tiempos de inactividad imprevistos.
Los detalles que pueden causar problemas
La emisión de luz UV disminuye cuando el tubo de cuarzo se ensucia, los reflectores se oxidan o el sistema de enfriamiento no es suficiente. Es necesario adaptar la tira de prueba a la longitud de onda dominante de la lámpara: 365 nm para sistemas estándar de mercurio. También es importante verificar que la lámpara no genere ozono, especialmente si se utiliza en una prensa con sistema de ventilación. De lo contrario, los rayos UVC podrían dañar los componentes y dificultar el control de la exposición del operador.