
En el caso de los calzados, los materiales utilizados en su fabricación —espumas porosas, sintéticos texturizados, caucho denso— tienden a retener microbios que la limpieza habitual no puede eliminar. Cuando se exige una reducción efectiva de los microbios, simplemente limpiar las superficies no es suficiente. La luz germicida UV-C permite lograr una eliminación fiable de microbios, sin necesidad de usar químicos, pero solo si se utiliza la dosis adecuada y se cubre toda la superficie.
Lo que realmente importa desde el punto de vista técnico
La eficacia de la luz UV-C depende de la dosis: la intensidad de irradiación en la superficie objetivo, multiplicada por el tiempo de exposición. Utilizamos lámparas de mercurio de baja presión y alta potencia, sin ozono, con una longitud de onda principal de 254 nm. Estas lámparas mantienen una intensidad constante, incluso cuando la humedad aumenta. Los reflectores están hechos de aluminio de alta pureza y cuentan con un recubrimiento dicrómico para asegurar una alta reflexión de la luz UV-C y dirigirla hacia donde sea necesario, evitando así desperdicios de energía. Controlamos la intensidad de la luz según su curva de degradación, y calculamos la dosis en mJ/cm². Esto nos permite establecer un ciclo de desinfección fiable, sin tener que adivinar.
Por qué esto funciona bien para los calzados
Las geometrías de los calzados y las velocidades de producción cambian constantemente, por lo que la desinfección debe ser algo reproducible, ciclo tras ciclo. Los módulos UV-C integrados en los sistemas de transporte permiten mantener un tiempo de exposición constante y garantizar que todo esté debidamente protegido. De esta manera, los operadores están seguros, y se logra la reducción requerida de microbios en las partes superiores, plantillas e suelas de los calzados.
Al final, se obtiene un ciclo de saneamiento documentado, que puede someterse a auditorías, reduce las tareas de re trabajo y mantiene una producción constante, sin residuos de disolventes ni demoras en el secado.
Cosas que uno aprende por experiencia propia
La intensidad de la luz UV-C disminuye con el cuadrado de la distancia. Además, las sombras causadas por costuras o materiales gruesos reducen la dosis efectiva de luz. La posición de los dispositivos y la geometría de los reflectores deben adaptarse al diseño del producto, y la velocidad de producción debe coincidir con la dosis necesaria en mJ/cm². La exposición a la luz UV-C puede dañar algunos polímeros y tintes con el paso del tiempo. Es necesario realizar pruebas de compatibilidad de materiales en prototipos, y vigilar cualquier cambio en el color o la fragilidad del material durante la producción.