
Creadas lámparas UV que no dañan el planeta (y que realmente duran)
Estamos cambiando la forma en que fabricamos nuestras lámparas UV. Esto no es una campaña de relaciones públicas o un esfuerzo de marketing “ecológico”. Se trata de una mejora práctica en los componentes utilizados en las lámparas, para que podamos dejar de utilizar materiales peligrosos, sin perder al mismo tiempo la capacidad de curado y esterilización que necesitamos.
Materiales mejores, menos residuos
La antigua forma de fabricar estas lámparas involucraba el uso de materiales que resultaban difíciles de desechar y que liberaban toxinas durante su uso. Hemos abandonado esos materiales. Ahora utilizamos cuarzo ecológico y aleaciones de electrodos. Al mejorar la pureza del cuarzo, el vidrio no se daña tan rápido bajo la intensidad UV alta. Es una solución sencilla: las lámparas duran más tiempo, y no es necesario desecharlas con tanta frecuencia.
La lucha contra el calor
Si queremos que una lámpara dure, debemos superar el problema del calor. La zona más problemática es donde el electrodo se conecta con el vidrio. Si esa conexión falla, la lámpara ya no sirve para nada. Para resolver esto, utilizamos soldaduras precisas que mantienen el vacío dentro de la lámpara durante miles de horas.
No voy a decirles que estas lámparas duren para siempre. No es así. Las lámparas UV de alta potencia inevitablemente pierden eficiencia con el tiempo. Pero al ajustar adecuadamente la mezcla de gases internos, hemos logrado estabilizar su rendimiento. Así, se obtiene una intensidad constante durante mucho más tiempo, antes de que se produzca esa disminución en el rendimiento.
Consideraciones prácticas
Hay algo que deben tener en cuenta: el uso de materiales ecológicos puede afectar la capacidad de las lámparas para manejar el calor. Revise su sistema de enfriamiento. Si las lámparas están colocadas en un espacio reducido con poca circulación de aire, los materiales ecológicos no servirán de nada. Si el calor aumenta demasiado, podría dañar los componentes de la lámpara.
La buena noticia es que estos son reemplazos directos. Solo tiene que sacar la lámpara antigua, colocar la versión ecológica en su lugar, conectarla al controlador actual, y listo.
Construcciones más limpias, menos reemplazos, y un proceso de eliminación que no contamina el suelo. Ese es el objetivo.